Oh Ángel Santo de mi guarda, a cuya custodia y protección con admirable providencia me encomendó el Altísimo desde el primer instante de mi vida: yo te doy gracias, Santo Ángel mío, por el cuidado que has tenido de mí, por la compañía que me has hecho y por haberme librado de los peligros de alma y cuerpo; por tanto, a ti me encomiendo de nuevo, oh glorioso protector mío: defiéndeme de mis enemigos visibles e invisibles, y ayúdame con tus santas inspiraciones, para que siendo fiel a ellas, logre gozar de tu compañía en la patria celestial. Amén.

 

San Miguel, pongo bajo tu proteccion y amparo a esta pequeña iglesia que es mi familia, mi pareja, matrimonio y nuestros hijos, nuestro hogar, gran príncipe del cielo y guardián fiel de la santa Iglesia, yo, aunque indigno, me presento ante ti, acompañado de mi ángel custodio, confiado en tu bondad y en presencia de todos los ángeles del cielo, como testigos, yo me pongo bajo tu protección y amparo, prometiendo honrarte y hacerte honrar. Asísteme durante mi vida para que nunca ofenda a Dios en obras, palabras o pensamientos. Defiéndeme de todas las asechanzas del demonio y, especialmente, de las tentaciones contra la fe y la pureza. San Miguel arcángel, príncipe de las milicias celestiales, quiero ser uno de tus fieles devotos, y pongo mi vida con todo lo que soy y tengo bajo tu poderosa protección. Ayúdame en todos los momentos, líbrame de todo poder del maligno y concédeme la gracia de amar cada día más a mi Dios y Señor por medio de María. Y en la hora de mi muerte, dame la paz, llevándome a la patria celestial. Amén.

 

Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de todos los Ángelesdígnese el Señor concedernos que nos guarden en la presente vida mortal, y después nos conduzcan a la gloria eterna de los cielos.

 

Virgen Maria, Madre mia y de mi Señor, consagro a ti, mi familia, mi hogar, mi matrimonio, mi pareja y nuestros hijos, los consagro a tu corazon inmaculado.Tu que eres la Madre de Cristo y que conoces perfectamente los rasgos de Su corazón, de su mente y su carácter, te pedimos nos moldees, nos formes y nos enseñes a ser como El, para así ser imágenes vivientes de Jesús en nuestra familia, en la Iglesia y en el mundo. Tu que eres Virgen y Madre, derrama sobre esta familia el espíritu de pureza de corazón, de mente y de cuerpo. Que todos vivamos la virtud de la castidad según nuestro estado y que la modestia y el pudor, impidan que entre en este hogar toda impureza, irrespeto o manipulación del cuerpo.

 

Tu que eres nuestra Madre espiritual, ayúdanos a crecer en la vida de la gracia, a vivir plenamente injertados en la vida divina que recibimos en el Bautismo. Llévanos de la mano por caminos de santidad y no permitas que caigamos en pecado mortal o que desperdiciemos las gracias ganadas por Cristo en el sacrifico de la Cruz. Tu que eres Maestra de las almas, enséñanos a ser dóciles como Tu, para acoger con obediencia y agradecimiento toda la Verdad que nos enseña tu Hijo a través de la Iglesia y su Magisterio.

 

Tu que eres Mediadora de las gracias, se el canal seguro por el cual nosotros recibamos las gracias de conversión, de luz, de discernimiento, de fidelidad, de sabiduría, de santidad y de unión, que provienen del Corazón de Cristo. Tu que eres Intercesora ante tu Hijo, mantén tu mirada misericordiosa siempre puesta en cada uno de los miembros de esta familia y de aquellos por los que intercedo y pido, y aunque no percibamos nuestras propias necesidades, acércate siempre a tu Hijo, implorando como en Caná, por el milagro del vino que nos hace falta.

 

Tu que eres Corredentora, guarda a esta familia, en la fidelidad ante la Cruz. Que en los momentos de sufrimiento, no busquemos cada uno nuestro propio bienestar, sino el acompañar al que sufre. Que en los momentos de aridez y desolación, nos mantengamos fieles al compromiso adquirido ante Dios, y que los sacrificios y luchas sepamos vivirlos en unión a tu Hijo Crucificado.

 

Virgen Maria, Señora y Madre mia. Yo me ofrezco todo a ti; y en pruba de mi filial afecto te consagro hoy, esta noche y para siempre, mis ojos, mis oidos, mi lengua, mi corazon; en una palabra todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre de bondad. Guardame y defiendeme como cosa y posesion tuya Amen.

 

San José, patrono de las familias y protector de la Iglesia, defensor de la niñez y fiel guardián de las madres, ayúdanos para recibir la gracia y alcanzar así las virtudes gloriosas de tu corazón en la castidad, en la fidelidad y en la pureza Amén. 

 

Sagrado Corazon de Jesus: Postrado a tus pies, Jesus mio, considerando las inefables muestras de amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña continuamente tu sacratisimo Corazon, te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discipulo tuyo para hacerme digno de las promesas y bendiciones que generosamente concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. ¡ Mira que soy pobre y humilde, necesito de ti ! ¡ Mira que soy torpe, y necesito de tu divina enseñanza para iluminar y guiar mi ignorancia !. ¡ Mira que soy muy debil, y caigo a cada momento y necesito tu apoyo para no desfallecer ! Se todo para mi, Sagrado Corazon de Jesus: socorro de mi miseria, fuego de mis ojos; sosten de mis pasos, remedio de mis males; auxilio en toda necesidad. De ti lo espera todo mi pobre corazon. Tu lo animas y lo invitas repetidas veces como lo dijiste en tu Evangelio: "venid a mi; aprended de mi; pedid; llamad..." A las puertas de tu Corazon vengo hoy; y llamo, y pido, y espero. El mio, te lo entrego Señor, firme, formal y para siempre, me consagro a tu Sagrado Corazon Divino Señor Jesus, consagro tambien a tu sagrado corazon mi hogar, mi matrimonio, mi familia, mi pareja, nuestros hijos y seres queridos. Señor toma tu mi corazon transformalo, y dadme en cambio lo que sabes me conviene para vivir bien en la tierra y feliz en la eternidad, Jesus manso y humilde de corazon, haz mi corazon semejante al tuyo. Amen.

 

Trinidad Santisima: Padre, Hijo y Espiritu Santo, presente y operante en la iglesia y en la profundidad de mi ser; te adoro, te doy gracias y te amo. Y por las manos de Maria, mi madre Santisima, a ti me ofrezco, entrego y consagro como hermano y discipulo. Espiritu Santo, a ti me ofrezco, entrego y consagro como "templo vivo" para ser santificado. Maria, Madre de la Iglesia y madre mia, tu que estas en intima union con la Santisima Trinidad, enseñame a vivir en comunion con las tres divinas personas, a fin de que toda mi vida sea siempre "gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo". Amen.

 

Oh divino Espiritu Santo, Amor eterno del Padre y del Hijo, te adoro, te doy gracias, te amo y te pido perdon por todas las veces que te he contristado en mi y en mi projimo. Desciende con abundancia de gracias en las sagradas ordenaciones de los obispos y sacerdotes; en las consagraciones de los religiosos y religiosas; en las confirmaciones de todos los fieles y en cada uno por los que he pedido e intercedido en esta oracion: se luz, santidad y celo. A ti, santo Espiritu de Verdad, consagro mi mente, mi fantasia, mi memoria; iluminame. Haz que conozca a Jesucristo, nuestro Maestro, y comprenda su Evangelio y la doctrina de la santa iglesia. Aumenta en mi el don de sabiduria, de ciencia, de inteligencia y de consejo. A ti, Espiritu Santificador, consagro mi voluntad: guiame para hacer lo que te agrada, dame fuerza para cumplir con los mandamientos y mis deberes. Concedeme el don de fortaleza y el santo temor de Dios. A ti, Espiritu vivificador, consagro mi corazon: protege y aumenta en mi la gracia divina. Concedeme el don de piedad. Amen.

 

Estoy consagrado yo y mi familia en cuerpo, alma, corazón, mente, voluntad, trabajo y ministerio al Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María, y al Sagrado Corazón de mi único Señor y Salvador Jesucristo. San José Custodia nuestros corazones, Mi fuerza no viene de mi, viene del altísimo que me unge y adiestra para la batalla, en mis manos llevo las armas, símbolo de la victoria asegurada en la fidelidad, en una mano llevo la Cruz y en la otra el Rosario, en mi corazón y mi mente la palabra de Dios, mis pies en la tierra, pero mi cabeza en el premio que está en el cielo. Mi alimento es la Eucaristía, verdadera comida, verdadera bebida. Mi oración es poderosa con ayuno, mortificación y penitencia para derribar fortalezas, hacer discípulos y poner en libertad a los cautivos para la Gloria de Dios por el poder del Espíritu. Estoy escondido con Cristo en Dios Padre por el Espíritu Santo, somos perfectos en unidad, el está en mí y yo en el, si Dios es conmigo ¿Quien contra Mi? Mi protección es San Miguel Arcángel y las milicias celestiales del Señor de los Ejércitos, mi amparo en esta lucha es San José y mi Ángel Custodio a quien me encomiendo así como a los Santos del Cielo. Soy un Soldado de Cristo y el Señor de los Ejércitos responde a mi clamor por amor a su nombre y por amor a su iglesia, me libra de todo mal, me libra del maligno, y del dragón, y pone a mis enemigos visibles e invisibles por estrado de sus pies y el mal no me toca. Amén.

 

El Espíritu Santo habita en nuestros cuerpos y nos santifica, Somos templo y habitación del Espíritu Santo y la Paz de Cristo reina en nuestros corazones, la paz de Cristo esta en nosotros, entre nosotros y con nosotros, hoy y para siempre. En nombre del Padre, en el Nombre del Hijo y en el Nombre del Espíritu Santo. Amén.

 

Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón y la justicia como coraza; tengan buen calzado, estando listos para propagar el Evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios. Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de todos los santos, sus hermanos. Esta es Palabra de Dios, Te alabamos, Señor. Así sea.

 

Derrama tu santa unción y bendición sobre nosotros, sobre este hogar, sobre esta familia y nuestra descendencia. En el Nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

(Ver Secramentos y Renuncia: Renovacion del Bautismo y Confirmacion)

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